• Carneros RC

Estimadas Madres y Padres...

Tu niño chico o tu niña grande – no hay edad ni género para tener ganas de ir al contacto (chocar) – acaba de confesar, revelar su deseo de jugar Rugby y te arrepientes al cielo quien le hizo preferir este deporte brutal donde se puede morir, al igual le puede pasar (andando) en bicicleta o (montando) en pony; Y por supuesto tienes miedo. Todos los padres y madres tienen miedo, todo el tiempo, de todo. Incluso hasta los de cuyos niños hacen bicicleta, trepan un árbol, nadan en la playa o practican equitación. Y tienen razón, estos deportes son al menos tan peligroso como el rugby.

Sin embargo, no te preocupes , si eres la mamá o papá del pequeñito que no sabe cuidar de su cuerpo, quien se corre al primer tackle, del supuesto rápido quien hace cuarenta y tanto pasos (side-step) en el mismo lugar antes de emplastarse (chocar) en el primero que pasa, del verdadero lento quien corre los sesenta metros en una semana, del glotón quién sólo esta para el completo del tercer-tiempo, por último, tu gran hija no tiene ningún peligro de exponer un día su cuerpo al juego de alta colisión del juego profesional.

¿Lo que arriesgan en la escuela de rugby?

De aprender a soñar con los dedos, tener confianza en su compañero de juego que sabe que irá en su apoyo en defender el balón y el respeto del árbitro, las palabras de unas canciones y el preocuparse de los demás, a dominar su miedo y compartir sus emociones, a levantarse como si nada sobre todo cuando duele, y más aún que el placer de dar un buen pase vale igual al de recibir.

¿Lo que le dejará? Sin dudad una cicatriz en la esquina de una ceja, como signo de pertenencia. Ah y también unos “moretones”, unos “rasguños”, unos “rasmillones”, pero lo más importante unos amigos y amigas de por vida.

Nunca más estamos ni nos sentimos solos cuando comenzamos a jugar el rugby.




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